Majaicans. 2010.05.08 @ La Cueva del Jazz

Aficionados como somos a los sonidos jamaicanos en todas sus vertientes, y añorando como lo hacemos a Dr. Calypso, Respect y Malarians, nuestro primer encuentro con Majaicans resulta todo un placer. Por lo caro que se vende en estas tierras (escasísimos conciertos) un sonido que cuestiones culturales y logísticas hacen difícil de sacar adelante en nuestro país. No abundan estas formaciones, es por ello que las recibimos con regocijo y alborozo, más aún sabiendo que si la audiencia acompaña son garantía de festejo, buenas vibraciones y largas noches de wailing.

De los once Majaicans titulares se presentan nueve (dos de los decanos causan baja por problemas de salud) listos para calentar el ambiente de La Cueva. Lo consiguen superando algunos problemas técnicos y engrasando el sonido, más cálido y enfocado a medida que avanza el concierto y caen unos cuantos cubalibres. Buen humor y energía, polirritmia y variedad en los sabores, una buena selección de versiones y temas propios que arrecian cual metralla. La temperatura sube con versiones de Max Romeo y un par de Rocksteadys demoladores, tanto que en los bises nadie quiere que se marchen. Ellos, tan de buen rollo y crecidos por la respuesta, aunque limitados en el repertorio por las ausencias y el nuevo teclista, se arrancan con unas bises más voluntariosos que ensayados y nos dicen adiós antes de que las ganas de satisfacer nuestras demandas resten puntos a un concierto muy buen concierto. Alegres partimos hacia nuestros refugios sabiendo que las esencias de raíces Ska, Reggae y Rocksteady siguen siendo preservados por espíritus risueños. Atención a ellos y su evolución, con más rodaje ya tenemos relevo. Felices sueños.

Puedes escuchar este disco en SPOTIFY

2 comentarios:

kimono dijo...

vamos ! que no se pierden ustedes una oportunidad de entregarse al fervor musical.....
disfrute usted caballero lobuno y
A ARRASAR EN EL CONCURSO........va a tener usted una buena sorpresa...SEGURO

Lobo Eléctrico dijo...

Tengo el gusanillo musical tan metido en el cuerpo que ya es parte de mi fisiología lobuna. Melomanocánidos nos llaman... aaaaaaaaaauuuuuuuuuuuuuuuu