De eso nos habla este antológico y para nada hagiográfico documental. Todas las voces tienen espacio y ninguna escatima detalles ni piropos/insultos hacia Thompson. Que resulta ser no tanto una bestia politoxicómana como un inquisitivo periodista cuya afición a los psicotrópicos sólo es comparable con su resistencia a los mismos; un agudo cronista de su tiempo capaz de ver desvanecerse el espejismo de los '60s cuando el movimiento aún estaba en el apogeo del viaje; un escritor preocupado por legar al futuro una obra con profundidad, no el caricaturesco Pulp en el que trataban de convertirle. Todos disfrutan de él, todos le recuerdan con simpatía, hasta sus peores enemigos, porque "era el tipo de hacía esa pregunta incómoda". ¿Sorprendente? Que se le concedieran 90 minutos a solas con Nixon, su enemigo declarado durante la campaña presidencial '71/'72, en los que se dedicaron a hablar de fútbol americano. Puro Gonzo, su relato de un año en la carretera junto a la caterva política hizo arder candidatos. Tras su participación, aquellos Estados Unidos que sólo existían en su cabeza comenzaron a desdibujarse. Su caída comenzó tras el fracaso del combate de Ali y Foreman en Zaire. Mientras los dos gigantes hacían historia sobre el ring, él flotaba reducido a pulpa en la piscina de un hotel de lujo.
Después de aquello, dicen, se secó. Sólo volvió a brillar cuando emergente Jimmy Carter arremetió contra el poder judicial de su país ante una asamblea de magistrados y abogados. Aquella fue su última patada en la entrepierna, su última cacería. Se retiró en su rancho, encerrándose en sí mismo, cada vez más embebido en sus armas, su alcohol, sus drogas... como temía al principio de los '70s tras alcanzar el estatus de superestrella, Raoul Duke se comió al Dr. Thompson, convirtiéndole en una atracción de feria, el ogro psicodélico, el hombre que se cagaba en todo lo que se movía. Cuando llegó el momento que creyó oportuno se quitó de en medio pegándose un tiro en la boca. Su familia estaba en la habitación contigua. Todos lo vieron como la conclusión lógica a su vida. Aquel día no murió Raoul, murió Hunter. El idealista al que el sistema arrancó los dientes dejándole morder más de lo que podía tragar. Sus cenizas fueron esparcidas en una fiesta privada mediante una catapulta de diseño propio. El último gran proyecto del hombre Ying Yang, la bestia de corazón tierno, Aquel que nunca tembló al ver el límite, siempre ansiando llegar más allá. Con una visión clara: las drogas no son la respuesta, no hay luz al final del túnel. Que suene "White Rabbit" una vez más en su honor.
Gonzo: Vida y Hazañas del Dr. Hunter S. Thompson ha sido editado en España por Versus Entertainment.
¿Qué sonaba? John Coltrane ~ Live At Birdland (Impuls, 1963)
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