En La Cima del Mundo | Norman Mailer

De Mailer sólo tengo una referencia previa: dos intentos de abordaje a Los Ejércitos de la Noche (1968), ambos fallidos. La temática atraía, pero siempre vencía el sueño. Así que la espinita clavada de este doble Pulitzer me llega hasta los tuétanos. Temáticas interesantes, tochos de grosor insospechado; no parecemos estar hechos el uno para el otro. Y llega a mis manos este ensayo/artículo escrito en 1971. Atrae mi atención no tanto la firma de Mailer como el graffiti de Cassius Clay que adorna la portada, curioseo un par de párrafos y me lo llevo a casa. Cae de una sentada y por fin parezco comprender el por qué de la fama de Mailer: en la distancia corta, su verbo es rápido como una lengua de serpiente; su análisis de la personalidad de los contendientes, penetrante y agudo; la narración del combate, de una viveza casi cinemática.

Muhammad Ali ocupa la mayoría de las páginas. Al fin y al cabo, fue el coloso, el joven dios airado que reveló su humanidad al perder por puntos. Egótico, manipulador e irrespetuoso, creador de una suerte de psicología del boxeo capaz de desarmar a sus rivales mucho antes del combate, atacando las partes más blandas de sus psiques, cegándoles de ira y miedo. Joe Frazier se presenta como la otra cara de la moneda: el poder de la determinación, el trabajo constante, el goteo que termina derribando la montaña. Adusto, espartano, sin carisma, armado sólo con sus puños y una voluntad de acero. El boxeador de los blancos. Enfrentado al príncipe de la nación del Islam. Curioso cómo los medios y una sociedad polarizada por dos personalidades contrapuestas pueden transformar una velada pugilística en una cuestión religiosa, racial.

Pero al final, y en la cruda realidad del, ring sólo importa el boxeo; quién encaja mejor, quién aguanta de pie. Quince asaltos en un combate de pesos pesados, imagínatelo. La épica narrativa, el momento que Mailer construye transporta al Madison Square Garden, proyecta en la frente el rugido ante los golpes y giros inesperados de una pelea que dejó sin aliento a medio mundo. Palabra en movimiento, cinematografía impresa.

En la Cima del Mundo ha sido editado en España por 451 Editores

¿Qué sonaba? Sly & Robbie - Mambo Taxi (Island Jamaica, 1997)

Un domingo cualquiera en la cumbre del Almanzor

Como casi siempre que me proponen algo, la respuesta fue "me apunto". Subirse al monte, prometedor plan para un domingo de Septiembre. Nada como un poco de campo para relajarse y coger energías de cara a los rigores de la semana urbana. A medida que se desvelaban los entresijos del viaje, la cosa se pone dura. ¿Monte? No, montaña: el pico Almanzor, 2592 metros de granito en la sierra de Gredos. ¿Paseo? Nada de eso: cinco horas de zapato hasta la cumbre... al menos podremos dormir bien, ¿no? Pero bueno, ¿estamos tontos? Son dos horas en coche desde la lobera y hay que aprovechar el día, así que partimos a las seis de la mañana. Tras recibir las noticias me rasco la cabeza, dubitativo. Cuando suena el despertador me dan ganas de estamparlo.

Hoyos del Espino nos recibe con excelente café y botella de vino en envase de La Casera. Viva el reciclaje y los envases ligeros. Desde ahí hasta la plataforma, un breve recorrido en el que la densidad de vegetación sufre una espectacular mengua, y la cuadrilla ya está lista: varios karatekas, un par de yogis en ciernes y un cánido en vaqueros. La madre de todas las expediciones de montaña. Distribuidas las provisiones, los bastones y la ropa de abrigo, enfilamos hacia el objetivo por una senda perfectamente marcada... de la que no tardamos ni diez minutos en despistarnos. Las cosas del palique. Y de esa hierba tan blandita que nos atrae cual sirena canora. Pero tenemos una misión y comenzamos la subida en serio, atravesando accidentes orográficos de los que sólo conoceré el nombre días después: un río, el Pozás, en el que se deja atrás el perfil más suave de la primera parte del ascenso, que aprieta durante media hora hasta coronar a unos 2200 metros en los Barrerones, donde una cabra muy ufana nos ofrece su mejor perfil. Parte de la manada socializa con el bichejo, concluyendo que las cabras tienen ojos de avispa; por mi parte busco la parte inferior de mi mandíbula, que cedió al contemplar el espectáculo del Circo de Gredos. ¿Saben aquello del marco incomparable? Pues el que tenía la cabra en cuestión: el premio por terminar esta primera parte es un mirador natural desde el que contemplar íntegro el mellado perfil de la zona más alta del Sistema Central, amén de la Laguna Grande. Unos traguitos al vino casero/Casera y a descender hacia la sombra del valle.

La aparente cercanía de la laguna revela una verdad del tránsito por zonas escarpadas: las distancias son (muy) engañosas. Parece que está al lado, pero nos lleva una hora llegar a la orilla del agua. Aún así, vamos aproximadamente media hora por debajo de las estimaciones, por lo que se impone un premio... ¿y qué mejor que un reparador baño en aguas de origen glaciar? Creo que he visto a una rana con traje de neopreno, así que no puede estar tan fría. Arrojamos al agua un chorizo ibérico que se convierte en lonchas nada más tocar la superficie. Confirmadas las sospechas, nos lanzamos de cabeza y que sea una muerte rápida. Pero el mágico efecto vigorizante del agua fría obra el milagro y, lejos de restarnos fuerzas, nos hace retomar con mejor humor y aún más ímpetu la misión. Dejando a la derecha el refugio Elola, con capacidad para más de cuarenta personas y reservado con muchos meses de antelación, nos guiamos por los indicadores y enfilamos hacia el Almanzor en un inicio suave y mullido, como el valle por el que acabamos de transitar.

No tarda demasiado en cambiar el panorama: el terreno se empina y aparecen las primeras rampas duras, hasta que nos encontramos en la ladera misma del mastodonte. Las enaguas del Almanzor están totalmente descosidas, los glaciares han atacado con saña a la montaña y me la han dejado manga por hombro: qué poco sentido del orden tiene la erosión. Bloques graníticos como casas que se van haciendo más pequeños a medida que aumenta la altura. A pesar de ser una cumbre accesible a pie, el Almanzor también tiene sus peligros: cada vez hay más material suelto y es más peligroso avanzar. En el último tercio de la subida el suelo está cubierto por una inestable masa de piedras y polvo en la que resulta fácil resbalar. Ya sea por coraje o por ignorancia, ningún miembro del equipo flaquea y todos subimos a una, compartiendo ánimos con el resto de intrépidos que nos encontramos por el camino. Menos mal que las escaleras mecánicas están cerca. Y a todo esto, una niebla bastante densa se enrosca en el circo y barrunta un descenso harto complicado. Ante la posibilidad de merendar nubes, ponemos la cintura en modo collado y atacamos los últimos metros de ascensión, que se revelan especialmente duros: granito cortado a bisturí, es la única parte en la que realmente ha sido necesario escalar. El grupo de divide y no sabemos muy bien por dónde, pero el caso es que conseguimos hacer cumbre... ¡recontra, qué chiquitico es esto! Cuando se piensa en cumbres, normalmente imaginamos una planicie de tamaño suficiente como para edificar un templo a deidades pretemporales...o al menos poder sentarse. La cumbre el Almanzor es como un estudio en el centro: apenas caben dos personas apretujados, pero menudas vistas. Tras la subida, subidón: estar aquí arriba es una sensación que el lenguaje sólo desvirtuaría. La manada sonríe, hermanada en el esfuerzo. Sakura Take Kan. El dojo representa... ¿y ahora cómo coño bajamos de aquí?

Tras unos instantes de duda inicial, cogimos la buena y derechos hacia la laguna. Tardamos en bajar tanto como en subir, pero la recompensa a los rigores del día fue mayúscula: segundo baño en la Laguna Grande por el bien de nuestro castigadísimo tren inferior, y ágape junto a la orilla en el que no faltaron ni el sol, ni el Rioja, ni los dulces caseros... ¡hasta café con leche y orujo! ¿El mejor plato? La compañía. ¿Detalles? Un extraño descubrimiento: las cabras no comen cualquier cosa. Ese día vi a a una rechazar una pieza de bollería industrial. Ojo al dato. El regreso a la plataforma a paso ligero, obligados primero por el granizo y después por la lluvia. Hora y media chupando agua en un páramo avulense y al llegar al coche todo eran sonrisas. 12 horas, 18 kilómetros después. Y casi me quedo en la cama. Que vengan muchos así. Montes... y Domingos.

¿Qué sonaba? Rodríguez - Cold Fact (Sussex, 1970)

Helarte de amar

"En una cultura no orgiástica, el alcohol y las drogas son los medios a su disposición." Eric Fromm, de El Arte De Amar (1956)

Como psicoanalista, renegó de Freud; como europeo, emigró a México; como judío ortodoxo, se convirtió al marxismo; como socialista, su línea de pensamiento se acercó al anarquismo. Librepensador y humanista, enemigo acérrimo de la sociedad capitalista y los individuos pasivos y dementes que esta engendra, entendió que la salvación del espíritu humano pasa por el rechazo a los valores alimentados por la maquinaria enconómica y la aceptación del valor de su vida interior. O eso, o la oscura perspectiva del hombre-autómata. Sabio como él so(ció)lo(go). Así que menos aislamiento autocomplaciente y más follar, copón.

¿Qué sonaba? Martirio - Primavera En Nueva York (Calle 54,2006)

Vampiros En La Habana (Juan Padrón, 1985)

Ya desde pequeño, como a todos, era habitual verme cubrir el rostro para protegerme de la impresión de una escena "de miedo"... sólo para observarla entre mis dedos con disimulado placer culpable. La entrada del video en mi casa trajo consigo una oleada de cine truculento, de videoclub de baratillo, en el abundaban ajustadas producciones italianas, griegas, alemanas... a mí, un tierno infante lector de Los Cinco, todo aquello me dejaba horrorizado y sin sueño, pero la semilla del mal había encontrado un cálido hueco que habitar entre los dos hemisferios de mi cerebro. La adolescencia, como era de prever, coincidió con una etapa de fascinación por el cine fantástico y de terror en la que cualquier título era objeto de deseo, desde los clásicos de Universal hasta las majaradas de Troma. Así que cuando lees en la programación que un día entre semana emiten de madrugada una película llamada "Vampiros En La Habana" de la que nadie parece tener noticias, programas el vídeo y dejas correr la de 180 con holgura no sea que se corte, esperando descubrir un clásico ignoto tipo "Blackula". Qué (im)perfectos tiempos analógicos aquellos.

Cuál no sería mi sorpresa al rebobinar y encontrarme con una película ¿de dibujos animados? ¡Pero qué tomadura de pelo es esta! Superado el shock y la indignación inicial, los trazos que definen a los personajes, la nerviosa animación y el colorido argumento me hipnotizan como los ojos de Nosferatu. Infaustos experimentos científicos fallidos que acaban con la vida de ilustres chupasangres, lucha revolucionaria en el caribe de los años 30, mafia vampírica del nuevo continente, lobbys de la vieja Europa con intereses en la industria del turismo, fórmulas secretas que contienen el misterio de la fotorresistencia, jazz rebozado en caldo cubano y un elenco de personajes a cual más tarado. Sigo extasiado las pulposas aventuras de Pepito, Johnny Terrori y la Capa Nostra, el gótico Grupo Vampiro europeo, las persecuciones que les llevan por todos los rincones de La Habana... y al cabo de 80 minutos concluyo que acabo de ver la mejor sátira vampírica de la historia, ganando por goleada a la hasta entonces imbatible "El Baile de Los Vampiros" de Roman Polanski.

El talento de Padrón, guionista además de director, regala una historia vivaz, hilarante, frenética, protagonizada por unos malos tan mezquinos y patéticos que resultan entrañables, y unos buenos tan carismáticos que casi alegran cuando se vuelven un poco malos. Humor visual y gráfico, un colorista derroche de diálogos descacharrantes y diseños en constante transformación (diez mil dibujos hizo Padrón para generar la artesanal animación) que le valió el reconocimiento internacional y un estatus de culto que se mantiene intacto un cuarto de siglo después. Tras encontrarla por sorpresa en una biblioteca local y visionarla por primera vez en mucho, muchísimo tiempo, para mi conserva toda la fuerza del impacto inicial, la frescura de ese humor descoyuntado y naïf, y la poderosa, extraña belleza de los dibujos de Padrón, miniaturas modernistas a las que los años no han restado un ápice de expresividad. Gracias por alegrarme el día, Juan.

¿Qué sonaba? Alireza Mashyekhi & Ata Ebtekar - Persian Electronic Music Yesterday & Today (Sub Rosa, 2008)

Sławomir Mrożek: sátiras polacas

Risa y sonrisa. Dos gestos tan necesarios como respirar, comer y amar para los seres humanos. "Un día perdido: un día en el que no has reído" que decía el sabio. Quema calorías, sitúa los niveles de ondas alfa en cotas estratosféricas, transmite a tu cuerpo y el de tus congéneres confort, calor, humor y amor. Hay que reír, y a ser posible con inteligencia. ¿Es lo que busca? Verá cómo lo encuentra si dedica tiempo a pasear por los relatos de este maravilloso escritor polaco que hoy le presento.

Sławomir Mrożek es conocido como autor del llamado "teatro del absurdo", al que ha realizado grandes aportaciones, siendo la más famosa "Tango" (1964). Es esta la parte de su obra que predomina en la mayoría de los textos relativos a su persona, por lo que no serán pocos los que crean que su trabajo se limita ala dramaturgia. Craso error. Mrożek también dedicó su talento a la narrativa, legando un buen número de excelentes relatos cortos y cuentos en los que dar rienda suelta a una capacidad clínica de análisis de la condición humana. Mediante fábulas orwellianas protagonizadas por zorros y conejos, y relatos sobre el cielo comunista o lo prosaico de algo con el grandilocuente apelativo de "llave ideológica universal", Mrozek nos invita a un viaje en el que arremete contra la realidad polaca que vivió durante buena parte de su juventud, satélite del gran imperio comunista, pero que en el fondo, entre chascarrillos y ácidas observaciones, revela una enorme preocupación, perplejidad y asombro por la estupidez que nos caracteriza como especie, el cúmulo de despropósitos que llevan al ser humano por la senda de del totalitarismo, el tercermundismo ideológico y el pensamiento único. Sus conclusiones carecen de moralinas sonrojantes y buenismos vacuos, introducen el dedo a la llaga y allí lo dejan reposando, bien untadito en sal: dardos envenenados vuelan desde su pluma hasta el centro de esa diana en la que convierte al inconsciente colectivo. Quizás por eso resulta tan gracioso, porque reconocemos en esos personajes cojeantes a los causantes de todos los males que azotan al mundo, pero también porque, con cierta vergüenza, también vemos todos los defectos que me/te/nos caracterizan, los miedos que nos hacen ser mediocres, ignorantes. A nosotros y, por extensión, a las estructuras sociales que creamos.

Tres libros de lectura obligada, todos ellos editados en España por Acantilado, recopilan la mayoría de los relatos cortos de Mrożek: "El Árbol", "La Vida Difícil", y "Dos Cartas y Otros Relatos". Amenos, críticos, inquisitivos, divertidos. Muy divertidos. Dulce y salado en el mismo bocado. Y además, ¡queda tan cultureta leer escritores polacos!

¿Qué sonaba? Biosphere - Substrata (All Saints, 1997)

Tigre y... ¿niño?

Dan ganas de llevárselos a casa, ¿verdad? Son Calvin, un imaginativo y travieso niño de seis años, y Hobbes, un tigre... ¿de peluche? O de carne y hueso, nunca lo he tenido muy claro. Un buen día de 1985, salieron de la mente de Bill Watterson y aparecieron en una tira cómica. Tres o cuatro viñetas por tira, rompiendo con el, por entonces, muy estandarizado y rígido formato. Aterrizaron en el mundo como una bomba de luz. Humor naif, inteligente, diagonal, a veces cínico, siempre desternillante. Millones de personas nos convertimos en adictos a los comentarios sagaces Calvin, al reflexivo pero también salvaje carácter de Hobbes; a esa inagotable capacidad para meterse en líos; al trineo en el que han descendido cientos de cuestas para encontrarse con caminos de grava, terraplenes, cursos de agua, saltos imposibles; a las aventuras del Capitán Spiff, alter-ego espacial de Calvin; a esa entrañable relación de amor/odio que mantiene con Susie Derkins...

Es sencillo engancharse a Calvin y Hobbes. Bribones adorables, expertos en el pillaje, la befa, el lanzamiento de bolas de nieve congeladas y la destrucción de mobiliario. En el mundo real, los sufridos padres de Calvin probablemente le administrarían Ritalin. En este maravilloso universo de viñeta, asisten espeluznados a las constantes salidas de tono de un mediometro que parece la encarnación de Atila y su inseparable escudero felino. Casi como cualquier niño de esa edad. Campan a sus anchas, le toman el pelo a todo bicho viviente. Y siempre dibujan una sonrisa en el rostro del lector, de esas que hacen los días más luminosos, mejores.

Bill Watterson dejó de publicar historias de Calvin y Hobbes hace casi quince años. Vive retirado, en paradero desconocido, y se dedica a la pintura. Nunca permitió que sus historias dieran el salto a la animación. Luchó denodadamente para que no se convirtieran en un objeto de marketing, pero sus editores se salieron con la suya. Hoy es posible encontrar multitud de antologías recopilatorias, todas ellas recomendables, y son varios los periódicos estatales que publican diariamente estas sanas dosis de imberbe irreverencia. Su arte no se ha abaratado; muy al contrario, crece con el tiempo, sigue transmitiendo la magia de la vivencia infantil, ese éxtasis al que todos, en mayor o menor medida, renunciamos cuando crecemos. Los adultos... gente estúpida por definición. Quizás sea este el Aleph que anhelas.

"A veces pienso que la prueba más fehaciente de que existe vida inteligente en el universo es que nadie ha intentado contactar con nosotros". Calvin.

"La vida es mucho más divertida cuando no eres responsable de tus actos". Calvin.

"Desde ahora en adelante no haré nada que no quiera hacer. El mundo me debe felicidad, realización y éxito. Solo estoy aquí para aprovecharlo". Calvin.

¿Qué sonaba? The Drones - Further Temptations (Valer, 1977)

El parietal

Cuando los rusos cayeron sobre moscú en 1945, Hitler estaba en el cénit de su deterior mental. Renunció a huir de Berlin y se suicidó a punta de pistola, junto a su amante Eva Braun, en el Führerbunker, excavado a quince metros de profundidad bajo un Kanzleramt sobre el que llovían las bombas. Su ayudante, Ott Günsche, incineró los cadáveres para evitar que cayeran en manos de los soviéticos, pero el fuego no impidió que estos se apoderaran de los restos de Adolfito y se llevaran parte a al Museo de Moscú como trofeo de guerra. Así parecía concluir la historia del maldito bigotes: con los sesos desparramados sobre un sofá, carbonizado, enterrado durante varios lustros, exhumado y exhibido para deleite de las masas moscovitas.

Esa era
hasta ahora la versión oficial (resumida), pero hete aquí que la ya de por sí oscura figura del bigotín añade un nuevo capítulo a las extrañas circunstancias que rodearon... bueno, todo lo relacionado con el Tercer Reich, la verdad. Recientes investigaciones del arqueólogo Nick Bellantoni junto a un equipo de médicos forenses desvelan que el polémico parietal coronado por agujero de bala pertenece a una mujer de entre 20 y 40 años. Así lo indican los restos de ADN y la morfología de la pieza ósea. ¿Conclusión? Las teorías de la conspiración ven salir el sol y encuentran un nuevo argumento con el que apoyar la tésis de que el Führer no murió en aquel 30 de Abril de 1945, sino que pudo haber escapado sudamérica para fallecer allí a mediados de los sesenta, e incluso que está vivo y coleando en algún punto de la geografía española. Y es que el Levante español tiene muchos atractivos para antiguos Nazis convertidos en "respetables viejecitos".

Por mi parte, y como siempre he hecho, seguiré escrutando a todo individuo bajito, bigotudo, de mirada intensa y pelo grasiento que me cruce por la calle... y creyendo en aquello de "Nazis Raus!"

¿Qué sonaba? V.A. Acid: Can You Jack? Chicago Acid And Experimental House 1985-1995 (Soul Jazz Records, 2005)

Los días berlineses

Las capitales mundiales, gigantes cosmopolitas, casi siempre apestan. O hacemos que apesten. Estrés, ruido, asfalto, tráfico, mal rollo... un coñazo. Si me dan a elegir, me quedo con el pueblo de tu abuelo; las ranas, los gorriones y la tasca local, punto de encuentro del paisanaje, fuente inagotable de anécdotas y chismorreos, partidas de mus y vinos servidos en vasos chatos.

En Berlin, sin embargo, encontré otro tipo de capital, muy distinta a las que he conocido hasta ahora. Llena de árboles y buenas vibraciones, de bicicletas y respeto, de lógica natural y aprovechamiento del espacio.
Un banquete sensorial para los amantes de la arquitectura, el arte, la comida, la naturaleza... multifacética es un adjetivo que no le hace justicia. Todo parece tener cabida en Berlin, nada se desecha, todo se recicla. Llena de expresividad y gentes creativas, cada esquina parece albergar una galería, un estudio, una escuela, un taller, una academia, una escuela, una sala. Desde el reciclaje más artesanal hasta la construcción más avanzada. Madera martilleada, acero y cristal. Volúmenes de imposible modernidad en la fachada de los edificios, columnas y arcos marcados por impactos de bala.

Berlin mira al futuro, pero exhibe sin pudor las cicatrices de su historia menos reciente. Hace sesenta años fue el epicentro de una guerra que convulsionó al mundo. Durante casi cuarenta, el punto de fricción de dos regimenes antagónicos. El conflicto la ha asolado varias veces, pero nunca ha penetrado en sus entrañas. La gente se impuso y derribó un muro bajo cuya sombra cayeron muchos berlineses. Ancianos y jóvenes, bebés incluso. La gente se apoderó de la ciudad. Y la ciudad sigue en sus manos. Una ciudad hecha por y para personas, en la que los excesos urbanísticos no parecen tener cabida, en la que lo medido, sostenible, ponderado, equilibrado, pausado... es norma. Es silenciosa. ¿Lo hubieras dicho?

Raramente se ve policía en los barrios "conflictivos", no digamos en las zonas céntricas. El acceso al transporte público no está controlado, pero todo el mundo tiene su billete. El tejido social funciona como una célula perfectamente irrigada. Existen una conciencia de y respeto a la individualidad chocantes. Tantas formas como personas, nadie parece juzgar, las miradas no se esquivan, la gente se sonríe por la calle. Cada uno está a lo suyo pero no va a lo suyo. ¿Pareces perdido? Alguien se acercará y, amablemente, preguntará si necesitas ayuda.

Fue en Septiembre e hizo buen tiempo. Incluso calor. Hasta en eso tuvimos suerte. No es de extrañar que tengamos un recuerdo idílico. La fresca inmensidad de Tiergarten, el espectacular
paseo desde el Reichstag hacia el oeste siguiendo la ribera del Spree, el sector oriental, Treptower Park y sus mastodónticas estructuras soviéticas, la espiral de Kreuzberg (sushi, cervezas, dulces turcos), el atardecer (cerveza en mano) sobre los canales de Monbijou, los paseos nocturnos por Oranienstrasse y, por encima de todo Sansoucci, ese mundo fuera del mundo que se constuyó a capricho Federico II en la cercana localidad de Postdam. Los mil rincones naturales y artificiales que dejaron nuestras cervicales en reserva. Anonadados y extasiados. Nunca fui tan feliz ejerciendo de turista, pedaleando en una bicicleta hecha para destrozar posaderas. ¿Me obnubiló la experienia? ¿Soy fiable? Pregunté y todos los que la han visitado contestaron lo mismo: Berlin encanta, invita a volver, hace que desees volver.

Yo volveré. Con mi bici... y a ver Watergate.

¿Que sonaba? Raphael Saadiq - The Way I See It (Columbia,2008)

Campos de fresas para el presente

"La vida es eso que sucede mientras planeamos el futuro" John Lennon.

Miembro de un ignoto cuarteto de Liverpool, escribió varias docenas de perlas Pop, frivolizó sobre Jesucristo, se casó con una mujer de oblicua sonrisa, puso los pelos de punta al FBI y le echó un sonado pulso a la administración estadounidense que finalmente ganó. Símbolo de la paz y también la autodestrucción, un fanático le acusó de matar a la banda más grande de la historia y le condenó a la misma suerte. Las armas calientes nunca trajeron la felicidad.

¿Qué sonaba? Erol Alkan - Resident Advisor 171

Henry Rollins: Palabra de Trueno

¿State Of Alert? ¿Black Flag? ¿Rollins Band? Si has hecho los deberes, pequeño Punk, estos nombres deberían tan familiares para tí como los lunares que tienes en la cara. Si no te suenan, más vale que te pongas las pilas: eres como una silla con tres patas. Pero debes buscar esa información esencial en otra parte, porque hoy no va de música. Quizá otro día. Hoy va de palabra.

Mr. Rollins es un tipo
cabreado. Cabreado e intenso. Para nuestra suerte (y la de nuestra integridad física), canaliza toda esa energía de forma creativa a través de múltiples actividades. Escribe libros, hace programas de radio y televisón, actúa en películas, lleva una editorial, toca en bandas (bueno, ya no tanto)... y hace monólogos. Me eduqué en su faceta musical, y no fue hasta hace unos años que descubrí su torrencial producción hablada. Construida a partir de actuaciones en directo y lecturas (parciales o completas) de sus libros, el Rollins de los "Spoken Word" revela mútiples facetas del personaje, sobre todo uno de los aspectos menos conocidos de su personalidad: cabreado e intenso, sí, pero también increíblemente divertido. Repleta de anécdotas, comentarios y observaciones hilarantes, "Provoked", "A Rollins In The Wry", "Think Tank" y la serie "Talk Is Cheap" son un festín para el fan en el que le escucharás hablar largo y tendido sobre cómo es la vida tras los cuarenta, las mujeres, el infierno de Los Angeles (y sus autopistas), Kiss, la guerra de Irak, los niños, Hollywood, la ira, los Ramones... y por supuesto, George Bush. Esto a modo de somerísimo resumen, pues su incontinencia verbal hace imposible enumerar la cantidad de temas que tienen cabida en estas presentaciones. Rápido y cortante como un estilete, hace reir pero también pensar, y cuando se pone reflexivo resulta que también es un tipo sensible. ¿Rollins? ¿Sensible? Oir para creer: la descripción de sus experiencias en los slums de la India es escalofriante.

Muy recomendable resulta también "Eric The Pilot", dedicada esta a un solo tema: sus aventuras junto a Eric, piloto que se encarga de hacerle llegar a tiempo a uno de sus shows y personaje digno de estudio antropológico aparte. En otros registros se mueven "Black Coffee Blues", "Nights Behind The Tree" y "Everything", mucho menos vertiginosas y centradas en su faceta como escritor. Historias de ficción, en algunos casos musicadas (por Chris Haskett, Rashied Ali y Charles Gayle), interesantes pero sin el látigo vebal de sus monológos. Recomendable por la temática, no tanto por la ejecución, es "Get In The Van", en la que lee a velocidad de vértigo los diarios de gira que escribió entre 1981 y 1986. Durísimo relato sobre la vida en la carretera, con un poco más de énfasis hubiera sido el opus definitivo sobre Black Flag.

Saca el herrumbre a tu inglés y pon la máquina a funcionar. Más información en http://www.21361.com/

¿Qué sonaba? Perico Sambeat - Flamenco Big Band (Universal, 2008)

Brian Johnson se retira

Se veía venir, pero no deja de resultar chocante, Brian Johnson, vocalista de AC/DC desde 1980, anuncia que deja la banda despues de la gira Black Ice Tour. Se ve viejo, pero más viejos están los Stones y por ahí siguen haciendo el mono, con bastante menos dignidad que la banda de los australianos, cabe añadir. Esperemos que el poder de convicción de los hermanos Young le saque de sus trece y podamos disfrutar unos cuantos lustros más de su presencia escénica.

Brian, no nos dejes huerfanitos.
¿Qué sonaba? AC/DC - Back In Black (Epic, 1980)

Ecoalf: recicla esa botella

Fun & Basics es una empresa con sede en Madrid fundada a medidos de los 90 por Javier Goyeneche, un emprendedor para el que estilo y respeto hacia el medioambiente van de la mano.

Surgida como marca de diseño de bolsos y complementos, el éxito de sus primeras colecciones se ha visto empequeñecido por su mayor logro hasta el momento: la creación de Ecoalf 1.0, un tejido polivalente fabricado con botellas de plástico recicladas que es, a su vez, 100% reciclable. Sí, tejido (400 puntadas por milímetro cuadrado) producido en Taiwán a base de plástico, pasen y vean. Existen cuatro versiones, aunque de momento sólo Ecoalf 1.0 ha sido utilizado de forma intensiva en la producción de una colección de viaje (mochilas, trolleys, bolsos, etc.), actual estandarte de la marca. En la recámara del departamento I+D, versiones superiores (2.0, 3.0 y 4.0) con mayor variedad de texturas y diseños, con los que aumentar las posibilidades de diseño sin renunciar a la apuesta ecológica. El objetivo para 2012 consiste en que
el 80% de su fabricación sea producto reciclable.

¿Motivos para optar por Ecoalf? Abundantes para los que siempre tienen la cuestión ambiental en su agenda: libre de PVC, adhesivos biodegradables, completamente reciclable (desde las ruedas a la cremallera). El componente estético y funcional también es un punto a favor:
diseño muy atractivo, material muy ligero, resistente, flexible e impermeable. ¿Que te cansas de ella? No te preocupes: acércate a la tienda, entrégala y recibirás un descuento sobre la siguiente compra. Gran política de marca. Los precios, como casi todo lo reciclable, resultarán un poco más caros que los del equipamiento convencional, pero si lo tomas como una inversión en el futuro de tu/nuestro planeta sin duda merece la pena.

Información, contacto y catálogo de Fun & Basics

¿Qué sonaba? Mastodon - Crack The Skye (Reprise, 2009)

Electrodes & Wires. 2009.09.11 @ Maria Am Ostbahnhof.

Noche sorprendente. La elección, a juzgar por el cartel y la ubicación, hacía presagiar tormenta Techno... pero en lugar de chuletón como plato único tuvimos dieta variada y macedonia de sabores.

Torsten Pröfrock lleva lo suyo en el mundo de los sonidos sintéticos y minimales, ya sea en la escudería Chain Reaction (Resilent, Erosion, Various Artists) o en su propio sello DIN (Dynamo, Log). Actualmente ostenta titularidad en Monolake y se lo hace solo con T++ en directo, Dubstep puro sin cortar, pendenciero, aplicado al estándar de Reino Unido y aportando idiosincrasia Alemana. Están la profundidad, la densidad y los bajos semi-sólidos, pero también una inquietud rítmica emparentada con el Jungle en la complejidad de los acentos que hipnotiza. Si se quiere avanzar hay que poner las cosas difíciles y, aunque a veces cueste seguir sus requiebros, la experiencia es un grado que en el caso de este hombre garantiza calidad. Con métodos tan expeditivos, no sería extraño verle haciendo menear la cabeza a la tropa de East End londinense.

De Surgeon esperaba una sesión más opaca, más Techno, y aunque el británico sí le dio al óxido en la primera sección no tardó en desplegar la paleta de colores, mezclando negros con rojos, azules, amarillos y verdes, especialmente en un último tramo muy abierto y expansivo, casi House. Sigue jugando a la hibridación entre Techno y Dubstep, estrategia que funciona muy bien en las transiciones. Sólo en algunos momentos sacrificó la arquitectura en favor del artificio, hecho que se tradujo en un gran tono general aunque deslavazado en algunos momentos. Es la dificultad de abordar muchos palos, el resultado final se enriquece pero no siempre es fácil hacer que todo encaje. No cambió el rictus en toda la sesión, y se fue ovacionado por la parroquia, que huyó en desbandada. Chiquito en estatura, grande en planteamientos.

Al pobre Adam X le tocó lidiar con una sala medio vacía en la que sólo unos pocos fieles/zombies manteníamos la actividad. Pintaba bien su maquinaria Techno Industrial, pero la perspectiva de un larguísimo viaje el día siguiente nos hizo reconsiderar y retirarnos hacia Kreuzberg. Y es que desde Maria Am Ostbahnhof no se ve desde mi casa.

¿Qué sonaba? Technicolour Web Of Sound Internet Radio

The Allman Brothers Band - Woodstock & New York (Woodstock Tapes, 2007)

Dado que no abunda, siempre es gozoso acceder a material videográfico de los Allman. No pierdo la esperanza de que algún día, en algún arcón oculto, aparezcan grabaciones protagonizadas por la banda original (existen, lo sé, las he visto: Fillmore) de la suficiente calidad como para ser tenidas en consideración. Mientras tanto, nos apañamos con los "nuevos" Allman vía el archiconocido "Live At The Beacon Theatre" y este más reciente "Woodstock & New York". Reciente sólo en cuanto edición, dado que las grabaciones son bastante anteriores: 1994 la de Woodstock, 1990 la de Nueva York. La formación básica es la misma en los dos conciertos: Gregg Allman, Dickey Betts, Warren Haynes, Allen Woody, Jaimoe y Butch Trucks. Añade a Johnny Neel en el '90 y a Mark Quiñones en el '94 y ya lo tienes.

Enclavada en el festival que quiso recuperar el espíritu de la era hippie y acabó siendo pasto de su voracidad (y de las llamas), Woodstock presenta más de una hora de Brothers a la eléctrica, cocinando un repertorio fiel a los clásicos con alguna novedad puntual a cargo de Haynes. Suenan fantásticos, yendo de menos a más, pero transmiten un sentimiento de extrañeza que impide que se convierta en una actuación memorable. ¿Quizás comenzaban a desbordarse las tensiones internas que desembocaron en la expulsión de Betts? ¿Se echaba de menos a Neel? Se aceptan teorías.

Lo más interesante del paquete, New York. Grabadas para la MTV en la era de los famosos "desenchufaos", sufre del típico público pesado que aplaude cada dos por tres, pero ofrece una interesante visión de la banda por íntima y poco explorada. Oro puro, cuatro canciones en las que, ahora sí, suenan y actúan relajados, embebidos de la camaradería y el buen ambiente en el que se gestaron "Seven Turns" y "Shades Of Two Worlds". Eran una banda nueva, Haynes y Neel les dieron alas, podían con todo. Para mear y no echar gota. Claro que me pierde mi corazón de fan, de eso se trata, ¿no?

Eso sí, una pequeña advertencia: ambos conciertos parecen provenir de masters en video, por lo que la calidad de imagen está por debajo de lo esperable en la era digital. Y un tirón de orejas a los editores. Los Allmann merecen tratamiento deluxe, caballeros.

PD: infinitas gracias. Dr. Ignatius.

¿Qué sonaba? Debashish Bhattacharya - Calcutta Chronicles: Indian Slide Guitar Odyssey (Riverboat,2008)

Electrosonic 2009: el capullo y la motor city (Segunda parte)

Con el ojo aún caliente por la descarga del día previo (toma austeridad energética, toma sostenibilidad), despierto bañado en sudor bajo el extremo rigor estival burgalés. Esta debe ser la tierra más traicionera del estado en Agosto. El año pasado, castañeteando los dientes. Este, sudando a mares. Once de la mañana y ya pega más duro que Obús, así que dedicamos el día a la contemplación meditativa desde la lobera. ¿El showcase de Mobilee? ¡Pero si es a las cinco de la tarde! Yo no salgo hasta que se haga de noche...

Total, que aunque los del sello berlinés bien valen una insolación,
nos saltamos a Sebo K, Anja Schneider, la jefa de la escudería, y Pan-Pot. Para cuando arribamos a Fuentesblancas ya pasan las doce, y están en faena Ladytron, cuyos graznidos nos hacen huir despavoridos a pesar de los tirones de chaqueta, y un Maurizio Schmitz en piloto automático, así que optamos por calentar máquinas con Chema Nox en la pequeña pero coqueta carpa Electrosonic Experience. Este donostiarra es uno de los máximos exponentes de la electrónica en la zona norte, se le nota en la facilidad con la que comenzó a entrar en harina, sin aspavientos, con determinación, construyendo. Promete, mas no nos quedamos demasiado porque la motor city ya ruge en el escenario Burgos 2016.

Lo de Carl Craig es inexplicable. Referente en la segunda hornada de los señores del Techno detroitiano, ha editado discos bajo distintos alias de todos los estilos y en todas las marcas imaginables, es un remezclador espectacular, cuentan con él en casi todos los fiestorros de postín y sus DJ Mixes suenan como los ángeles, ahí está ese doble "Sessions" de 2008 para babear... sin embargo, sus sesiones siempre me parecen mediocres. O incluso muy mediocres. Esperábamos que en el Sonic nos cerrara la boca, pero no con paladas de arena. Alternó entre temas de corte muy actual y clasicismo: su toquecico minimal, un desarrollo central housero, muchos elementos que le aproximan al directo (jugueteó largo con su Roland) y algunos puñetazos finales, pero ni por esas. Frío y/o mental como él solo, me deja como a un Frigo Dedo ... marchando una de collejas, ahí te quedas carleras. También, ¡oh herejía!, pasamos de Jeff Mills y su "The Bells". Todos le hemos visto, a todos nos gustó, nadie quiere repetir. ¿Será porque lleva lustros haciendo la misma sesión? Para muy fanáticos. Eso sí, quien no haya experimentado a Mills que no se lo pierda, porque la sesión es realmente cojonuda. Aunque siempre sea la misma.

Emigramos a prados más verdes, el resplandor de un capullo desplegándose nos hace zumbar hacia la Ballantine's, hogar de Cocoon por un día. Frank Lorber aplica disciplina Tech House a la basca, que responde ufana aunque escasa. Se nota un pequeño bajón en la asistencia con respecto al viernes, es el peso de los MC3. Pero a Lorber le da un poco lo mismo y redondea una sesión de tan buen ver como las ninfas que le acompañan, divertida y fresca, sólo ensombrecida por algún que otro villalobismo. La tropa de Väth, ya se sabe: fiesta en el foso y el escenario, con todo lo que ello implica. Buena onda expansiva y ese sabor puramente Cocoon: el espíritu de Ibiza, muy populista, directo a los pies, para bailar hasta el alba. No inventa la rueda, sí hace que gire. Y sin apenas respiro Guy Gerber, que en su directo sigue una onda muy similar a Lorber, quizás un pelín más prog
resivo/expansivo, armado con Ableton (creo), sin variar demasiado la tónica precedente ni subsiguiente... escuela Frankfurt, tómalo o déjalo. Quizás a horas más tempranas apetezcan lecturas más cerebrales, pero a las cuatro de la mañana mandan los instintos básicos, la capacidad de análisis se echa a dormir, el instinto domina. El lobo eclipsa al humano. Aullidos varios y la concurrencia en aumento, se acerca el turno de Sven "Boom Boom" Väth, Mr. Party, The Hardest Working Man In Show(i)biz(a)ness. Uno de los más esperados tendrá que esperar. Antes, deuda histórica: Robert Hood. El padre de la Minimal Nation y fundador de, para el que suscribe, uno de los sellos referencia en la independencia musical mundial, Underground Resistance, requiere nuestras presencia. Hay que pagar tributo.

Llama la atención el aspecto de este Señor del Techno, el extremo opuesto de lo que suele verse en las fiestas (las de este tipo, al menos): talludito, elegante y sobrio, con traje, corbata y sombrero de paja, como recién llegado de Nueva Orleans. Clásico. La puesta en escena, mínima. El resultado, máximo, E-N-O-R-M-E. Sus temas son E-N-O-R-M-E-S, monumentos a unos Roland pero que muy viejunos, sintéticos pedazos de historia rescatados del mausoleo para llevarnos a principios de los noventa, finales de los ochenta incluso, a esa emoción que desborda todos aquellos discos clásico
s. Emoción sí, no olviden aquello del High Tech Soul que UR llevó a su máximo exponente. Directo en toda regla, con cortes entre canción y canción, única pega posible a un intenso pase para paladares fino. Si nos lo hace del tirón hubiéramos salido con los pies por delante. Dista mucho de vivir de las rentas (sigue activo, editando nuevo material y grabando excelentes sesiones) pero conjura las viejas esencias con todo el frescor del primer día. Y sin variar el gesto. Que le den un ministerio, ¿el del Soul, por ejemplo?

Con las caras desbordantes de felicidad, regresamos a La Ba
llantine's y finalizamos con Väth, que no defrauda. Otro que lleva lo suyo con la misma maturrana, pero a lo Bowie, reinventándose a cada paso, con un ojo en la mesa y otro en la pista. Sven, Sven, no sabes nada. Para muestra, un botón: en plena euforia colectiva se casca el disco-clasicazo "I Feel Love" y derrumba el edificio. Así de sencillo. Y si tiene que poner a Michael Jackson, pues lo pone (que no fue el caso) Sabe lo que nos gusta y nos lo da, así que ¿por qué arreglarlo si funciona? Ganando enteros en la proximidad y con toda la artillería desplegada (luces, láseres, espectaculares gogos y sonido prístino) nos manejó a su antojo, nos embrujó con su carisma. La receta es simple, pero, igual que con Hood, el resultado es máximo: tres días estuvieron rondándome las imágenes de esas dos últimas horas. Give the people what they want. Todos contentos. Sonrisas y abrazos. El sol, en lo alto. Final de Fiesta.

El año que viene, más. Mucho más. Allí nos vemos.


¿Qué sonaba? Orchid - Chaos Is Me (Ebullition, 1999)

Wir gehen nach Berlin!

La capital alemana recibe a la manada (esperemos que con los brazos abiertos) Volamos hacia allá mañana; esperamos regresar con las pilas bien cargadas y unas cuantas aventuras que me encargaré de relataros. Kreuzberg, Berlin Mitte, el museo de los Ramones, Berghain... ¡muchas opciones! Nos vemos a la vuelta.

¿Qué sonaba? HiM -Peoples (Bubble Core, 2006)

Electrosonic 2009: [-] es [+] (Primera parte)

Las cosas del transporte: por la mañana estás tan tranquilo en tu lobera, rodeado de idílica paz campestre, y por la noche lásers y estroboscópicas te deslumbran mientras unos señores armados con portátiles, cajas de ritmo y toda clase de cacharrería analógico-digital te llevan la cabeza de bombos gordos como elefantes. El contraste, las grandes cosas de la vida.


Tres años ya acudiendo a Fuentes Blancas (Burgos), el sorprendente enclave natural en el que se celebra Electrosonic, festival de música, arte y pensamiento electrónico. Sin ser un habitual en eventos electrónicos ya me he personado en unos cuantos, y a falta de probar en Monegros y el siempre aplazado Sonar (algún año de estos, sis), el Sonic es el que ha cautivado mi corazón lobuno. DJ's y artistas de primer nivel, oferta en constante ampliación, condiciones técnicas espectaculares (luz, sonido, montaje...), muy buen recinto y el plus de estar en medio del campo meneando los cuartos traseros. Este año, además, con lobera cedida por los adorables C&E, base de operaciones en la que pudimos cobijarnos del sol infernal que asoló Burgos a finales de Agosto.


Para el primer día, inicio inmejorable: recogida de llaves del cuartel general y comida en cuadrilla en una bodega de los campos burgaleses: chicharros a la brasa, ensaladas de la huerta y carne para terminar. Menú variadito y rico en proteínas para sobrellevar la noche y sus rigores. Despedimos a los anfitriones, reunimos a la manada, nos ponemos guapitos y enfilamos hacia la turbina. De entrada, esto cada vez es más grande, pero quizás no hay tanta gente como se esperaba: las cifras hablan de veinte mil personas, pero me da la impresión de que son unas cuantas menos. Nos hemos emparrado lo nuestro, ha costado conseguir las pulsericas (la organización peché peché en algunos aspectos, y el temblequito del que no llevó el DNI tuvo su punto gracioso) y ya vamos un pelín tarde, así que nos perdemos a Fatima Haji y a Radio Slave, que gira los últimos potenciómetros mientras exploramos el recinto. En Locura Open Air, escenario al aire libre dedicado al Schranz, Sven Wittekind comienza a aplicar disciplina aural de la buena, así que nos vamos al showcase M_nus y que salga el sol por donde quiera.


Como buenos festivaliers, no nos cuesta mucho acercarnos a las primeras filas: todo es cuestión de groove, meneo... y aprovechar los laterales. En escena, Click Box en directo: muy frescos estos brasileños. Si algo se le puede achacar a [-] es lo gastadas que suena la mayor parte de sus nuevas ediciones. Sin desmejorar la calidad, hay poca imaginación. Pero ahí están Click Box ofreciendo relevo, inventiva, frescura y diversión. A cuatro manos, ritmos por un lado y efectos por otro, retorcieron beats espirales, gomosos, con un punto gamberro que encantó al personal, enloquecido coreando "Berlin Shades" y desmelenando con "Peek A Boo". Ojito a este dúo maravilla si es que nos les sigues la pista ya.

Sin apenas interrupción, minimalmeister: Richie Hawtin. Mediático y polivalente, el flequillo de oro genera amores y odios a partes iguales, y no son pocos los que se la tienen jurada a él y a su sello por la tabarra minimalera que asola Europa desde hace un lustro. Tienen sus motivos: bastante despistado durante una larguísima temporada (desde "DE9: Transitions"), en algunas de sus sesiones, más que pinchar, parecía estar rellenando el perfil de Facebook o jugando al buscaminas. Pero el tipo es uno de los grandes, y después de los indicios de recuperación que dio en este mismo festival el año pasado había mucho interés en verle. Comienza en suspenso, poniendo los dientes largos a toda la carpa Ballantine's, sigue la intriga, la anticipación... y repentinamente todo estalla. Nos agarra por el cogote y nos barrena las orejas durante dos horas antológicas en las que desafía etiquetas y reclama su corona. Techno, Minimal, Electro, Acid, lisergia... un sonido expansivo y ululante, con voz propia, en constante adición y sustracción, cautivador, delirante, fiero. Elije superlativo: te quedarás corto. Richie volvió por sus fueros con dos horas de puro genio en las que muchos hemos visto un retorno a su personalidad más plástica y experimental. Rcicardo, te hacemos la ola y lo que haga falta.


Papelón para Marc Houle salir tras semejante aluvión de calidad. Como los bombos nos salen por las orejas vamos a tomar el aire y optamos por dejar el infierno Ballantine's temporalmente (las retinas hirven con tanta estroboscópica) para presentar nuestros respetos a Adam Beyer. Una debilidad personal desde el Aquasella 2008, debió llegar a Burgos con la pólvora algo mojada y ofreció un pase correcto sin más, muy lejos de lo que este sueco puede dar cuando está inspirado. Eso es lo que separa a los líderes del resto pelotón, amiguitos, que no dependen del día: lo clavan y punto. Volvemos a la Ballantine's y un lobo de confianza nos dice que el directo de Houle ha sido memorable, así que doble chasco. Me consuelo pensando que ya le he visto un par de veces.

Turno de Ambivalent, el último miembro de la familia M_nus que paseará por la carpa. Sorprende el sonido del neoyorquino por ser "luminoso" y con cierta querencia Pop, o todo lo Pop que puede resultar un artista de este sello, es decir, más cerca de Heartthrob que de F.A.L.S.E. Muy buenas melodías y amplitud de recorrido en una sesión para nada hermética, que apuntaba buenas maneras pero fue perdiendo interés paulatinamente durante la segunda hora. Y es que tanto minimal-ismo no es bueno, así que nos acercamos a ver qué andan haciendo Cristian Varela (uno de los principales promotores del evento) y sus asociados en la carpa principal, Burgos 2016. Y lo que hacen es poner a todos los technoheads por los aires, pero la manada no termina de engranar. O estamos viejos para estos rollos, o en el mundo abundan las influencias de Jeff Mills mal digeridas. Vamos recogiéndonos, fíjate que ya es de día y esta noche están los showcases de Mobilee y Cocoon, la cuadrilla Detroit y el esperadísimo Robert Hood... pero eso será en la segunda parte.

¿Qué sonaba? Pere Ubu - Dub Housing (Chrysalis, 1978)

El Cincho, cumbre de Las Siete Villas

Salimos de la guarida a media mañana, leves restos del perfume del estramonio aún perceptibles en el ambiente. Hacia arriba, el camino de Las Ánimas, con su ermita coronada por la inscripción que tantas veces me repitieron mi padre y mi abuela: "Para ir al cielo sólo hay un camino, la santa cruz del redentor divino". Supongo que por entonces no se estilaban las agencias de viaje. Nosotros seguiremos una ruta diferente para intestar más cerca de las nubes, sin acciones pías ni aviones de por medio, sólo a base de zapato. Nos dirigimos hacia el monte Cincho, 250 metros de piedra y tierra cubiertas por el famoso sotobosque de Félix, a medio camino entre las montañas y el mar. Pasé todos los veranos de mi infancia contemplando esta silueta que me parecía colosal, fascinado y aterrado al mismo tiempo por lo que ocultaba aquella ominosa, aparentemente impenetrable espesura. Los cachorros que nos acompañan tienen sensaciones parecidas: les delatan miradas expectantes escondidas tras sonrisas nerviosas.

Atravesamos la Mies de Hoz, un pequeño oasis llano y fértil en esta orografía plagada de desniveles. Antaño fue la huerta de Isla, hoy imperan los maizales, el pasto y el vallico. Pero aún quedan parcelas en las que medran pimientos, troncheras, cebollas y papas. Un vecino recoge tubérculos con el sombrero de paja calado hasta las cejas, convertido en una suerte de V invertida. "Apañar patatas" (expresión isleña) es pésimo para la espalda. Saludamos y continuamos ruta hacia los límites del bosque, comenzando la ascensión hacia Arnuero, centro político de la comarca e inicio de la ascensión. Animados por Marcos, el benjamín de la cuadrilla, optamos por la vertiente oeste, más rápida y dura. Eucaliptos, cabras y perros parcelarios, pero Lucas ni se inmuta. Debe ser el cachorro de Boxer con más temple que he conocido. Siete meses y tienes más paz interior que muchos yoghis de setenta años. Los perros nunca dejan de sorprenderme. El resto de la compañía intenta no pisarle las patas: anda un poco despistado y sus constantes husmeos le colocan en posiciones comprometidas a cada minuto.

Primeros resoplidos; la subida está jodida. Hay tramos del 43% de desnivel, que no está nada mal para un monte. No tenemos agua pero nos sobran ganas de coronar. Los ecasos huecos con perspectiva se abren a Bareyo y Ajo. Encinas, madroños y laureles conforman la vegetación, apoyada en una densa alfombra de aligustres, aladiernos y zarzaparrillas. Como casi todos los montes que conozco, el Hano (nombre oficial del Cincho) es un polvorín al que no le vendría mal un afeitado. Abundan las enredaderas y arbustos secos, una maraña impenetrable que hace difícil abandonar la senda. Si estuviera más limpio sería un paraíso para las setas... si los jabalíes dejasen alguna, claro. A todo esto, ya hace rato que hemos roto a sudar y se impone el sálvese quien pueda: casi mejor nos vemos arriba. Sorprendemos a una preciosa ardilla rojiza mascando ago, sale disparada en cuanto nos intuye. De las ginetas, musarañas y zorros ni rastro; no destacamos por nuestro sigilo y, ardilla aparte, sólo el canto del cuco revela que este es un monte vivo

En la cumbre, la panorámica que adorna el encabezado. El bosque sigue siendo muy denso, el suelo menos rocoso, y en un claro que no parece muy natural se eleva un excelente mirador de mortero que nos sitúa por encima del nivel de la vegetación. La compañía recupera el fuelle, las sonrisas ya no contienen traza alguna de nerviosismo. En días soleados puede verse Bilbao, o al menos la costa de Vizcaya. Como hoy nos ha salido un poco nublado, nos conformamos con otear Santander, a unos treinta kilómetros. El mirador está sorprendentemente concurrido, así que me monto una de guía turístico y le saco partido a mi dedo índice. "Allá el cabo de ajo, un poco más cerca Isla y cabo Quejo. Cruzando la marisma del Joyel, Soano y el monstruo en que se ha convertido Noja; Dueñas, Castillo y la carretera hacia Argoños y Santoña, más marismas... y Escalante, un pueblo que merece la pena visitar, sobre todo coincidiendo con las fiestas patronales: el año pasado, Barón Rojo (¡bien!); este, Los Inhumanos (¿ein?)". Como siempre, me disperso y termino diciendo sandeces de esta clase, así que enfilamos hacia la cara este para comenzar el descenso, más suave y largo, pensando ya en las otras bonanzas que nos reserva el día: una par de horas de playa y comida para familia y amigos a base de nécoras, fabada casera, pasteles artesanos y diversos licores artesanos también. Las copitas, "oficiales" con etiqueta e impuestos, pero muy ricas también. Normal que me prive esta tierra, ¿no?

Os dejo con un vídeo grabado una semana antes desde el mirador.



¿Qué sonaba? Jay Reatard - Matador Singles '08 (Matador, 2008)

Oooh, My Soul!!! La Explosiva Historia de Little Richard | Chris White

Excesivo. En el diccionario, junto a este adjetivo, debería aparecer la foto de Richard Penniman. Quizás la que ilustra la portada de este libro. Por que, con semejante cubierta, ¿qué puede albergar el interior? Una de dos: o un manual sobre cómo fabricar un teleñeco, o una de las mejores historias del Rock'n'Roll jamás contadas. Y les digo, aún estoy intentando dilucidarlo.

Olvida las narraciones al uso y el contenido hagiográfico, aquí tenemos un chuletón en crudo con hueso, grasa, solomillo y ternilla. Nada se queda fuera: ni en ensalzamiento de las virtudes ni la descripción de los peores defectos, ni los estallidos de genio ni el divismo más exarcebado. Charles White traza un completo repaso de la vida y carrera de Mr. P en el que si algo queda claro es que no existe separación entre persona y personaje, sino un solo y único Penniman, volátil, egocéntrico, vehemente, provocador, estrambótico, pecador por pensamiento, palabra, obra y omisión... bipolar como casi todos los humanos, pero en grado tan intenso que hace parecer a Elvis un monje cartujo.

La mala vida que daba a su familia cuando era un crío, los anodinos inicios en la escena R&B, la fisión nuclear generada de su unión con Bumps Blackwell y Specialty, el éxito y la opulencia, las orgías y la cocaína, la desinhibición sexual (homo y hetero por igual), las crisis existenciales que le mantuvieron buena parte de su vida basculando entre la religión y el rock'n'roll, entre su familia y sus fans, entre el showbiz y... bueno, el showbiz. Lo dicho, puro exceso en negro sobre blanco, narrado de forma amena y en primera persona, trufado de jugosas declaraciones del interfecto y sus muy numerosos allegados, que hará que devores las páginas en vertiginosa sucesión, casi tan vertiginosa como el endiablado traqueteo de su piano, casi tan achicharrante como sus característicos berridos. Oh Me! Oh My!

Oooh My Soul!!! La Explosiva Historia de Little Richard ha sido editado en España por Penniman Records.

¿Qué sonaba? Eric Dolphy - Live At The Five Spot Vol.2 (Prestige, 1961)

El lobo ha vuelto

Tras algunas semanas de sequía vuelve la bestia peluda, cargada de buenas vibraciones caniculares, aventuras estivales y energía rural. Aullidos y mordiscos para tod@s.

¿Qué sonaba? V.A. Trojan Reggae Duets Box Set (Trojan, 2004)

Woodstock: regreso a la granja de Yasgur

Cuarenta años después, Woodstock continua siendo objeto de devoción, estudio y debate. Su importancia dentro de la cultura Pop de la segundad mitad del siglo pasado no se cuestiona, y han sido muchos los intentos de abordar aquellos tres días, de paz, amor y música. Diversas películas, recopilaciones y documentales han abordado el tema, incluso se intentó conjurar de nuevo el espíritu del amor libre con un Woodstock versión 90's cuyo resultado final estuvo más próximo a Altamont. Fue cosa de aquella época, de aquel verano, no intenten darle más vueltas.

Una nueva oportunidad de rememorar lo allí vivido nos propone la discográfica reina de los box-sets, Rhino, que en estos días edita el que podría ser documento aural definitivo sobre el festival más mítico de la historia de la música. A saber: seis CD's con un envoltorio tan lujoso como informativo, enorme libreto cargado de fotografías, ensayos, datos (se incluye la lista de temas de TODOS los conciertos) y una fantástica crónica día a día, actuación a actuación, de Bud Scoppa que nos situa en el epicentro del show. Encargar la remasterización a Eddie Kramer, encargado de las Legacy Series de Sony, es toda una garantía de buenos resultados.

¿Y la música? Pues ya lo sabrás bien. Están absolutamente todos los que fueron alguien por aquella época, aunque no todos los que aparecieron en el festival: las actuaciones de The Band y Ten Years After siguen perdidas en el mar del tiempo. Una falta que no desmerece al conjunto, pues el listado de nombres quita el hipo. Las novedades con respecto a cajas similares es que la secuencia respeta el orden de aparición en el escenario, que tenemos un poco más de The Who (incluso el famoso incidente en el que Townshend le zumba con la guitarra a Abbie Hoffmann por subirse al escenario durante su actuación) y discursos, comentarios hilarantes entre tema y tema, advertencias sobre los ácidos en mal estado, Grace Slick con un trip impresionante y el naranja, la Creedence matando al igual que Johnny Winter, y los cierres extendidos de Butterfield Blues Band y Sha Na Na.

Así que prepara los cuartos, hippie, por que seguramente estamos ante una de las ediciones del año en lo que a cajas se refiere. Y es que (casi) toda esta música sigue pateando culos.

¿Qué sonaba? V.A. Woodstock - 40 Years On: Back At Yasgur's Farm (Rhino, 2009)

Preparados para la revolución

"Estad siempre listos, así cuando llegue el momento no tendréis que estar preparados" Stokeley Carmichael.

Activista incansable pro-derechos civiles, fue fundador del Black Panther Party y hasta el día de su muerte respondio al teléfono con la frase "¡Listo para la revolución!". Figura controvertida por su rechazo a la postura no-violenta de Martin Luther King y su apoyo a las formas dictatoriales de Ahmed Sémou Touré, primer ministro de Guinea que le apadrinó en su exilio al país africano, permanece el acervo popular como ejemplo de revolucionario airado al que el tiempo no fue capaz de limar los colmillos. Para los musiqueros, un detalle: estuvo casado con Miriam "Mama Africa" Makeba.

¿Qué sonaba? >Pony Bravo - Si Bajo De Espalda No Me Da Miedo (y Otras Historias) (Autoeditado, 2008)

El mensajero del Bayou

Abuelito, abuelito, ¡cuántas ganas tenía de verte! Sé que tienes muchos hijos y nietos repartidos por el mundo, y que es difícil seguir todas sus aventuras, así que he pensado contarte las mías para que vayas un poco más informado en estos tiempos tan desinformados en los que vivimos.

Fue gracias a un viejo amigo, Mr. Gibson, y hace mucho, mucho tiempo, más o menos cuando andaba por la facultad, que comencé a saber de tus andanzas. Por entonces no te asocié con mi familia, pues estaba más inclinado hacia las vísceras y los aullidos descontrolados que hacia los hacedores de canciones y las esencias pantanosas... cosas de la edad, ya se sabe. Con el tiempo, igual que el limo primordial va tragando poco a poco todo lo que encuentra a su paso, así se fueron tragando mi cabeza tus canciones. Y llegó un día en el que dije, ¡a tomar por el culo los aullidos! Y aunque seguí siendo lobo, decidí que prefería morder a aullar, el agua clara al calimocho; y me sumergí en tus historias de ríos verdes, de chicos pobres y garajes, de péndulos y carnavales... bastante buen legado para tratarse de tres años de trabajo.

Desde entonces... no mentiré, yayo: no te había seguido la pista. Últimamente me tenían sorbido el seso los rayos láser y el código binario, pero gracias al detallazo de otro hermano y también nieto tuyo, Frank Gasolina, conseguí billete a tu encuentro. Hacia el calor, los laberintos y un río marrón, no verde.

Puede que ese fuera el único detalle fuera de orden. Por lo demás, te vi bien, yayo. Muy en forma, ya me explicarás cómo lo haces. Y muy cerca de tus hijos e hijas, nietos y nietas, próximo al calor de la gente como próximas son tus historias, tus melodías. Creo que por eso nos llegan: por que son de la gente, para la gente. Por ahí leí que escribiste una canción para todo el mundo, y no creo que fuera exagerada la afirmación. Dos horas escuchando tus historias, hubiéramos estado toda la noche. Incluso las más recientes sonaban como los cuentos con los que nos llevaste a dormir tantas veces. Lástima que las de amor sigan sin salirte. Yo te animo a insistir, pero no sé si será esa tu naturaleza, la verdad. Mejor cuando nos hablas de la conmoción del rock & roll o de cómo te quedaste atascado en Lodi aquella vez, de que a veces hay lunas que traen malos presagios y de cómo se siente alguien que nació en el Bayou... y sí, creo que todos deseamos que fuera cierto, que el sueño se hiciera realidad. Se agradecieron los buenos escribanos que ayudaron a embellecer tu caligrafía, la colección de guitarrones con las que subrayabas los pasajes importantes y el postre a base de melocotón.

Yayo, vuelve pronto y nos cuentas más historias, nos reuniremos en torno a la luz de la llama y te escucharemos embelesados, saltando, bailando, aullando a la oscuridad, convirtiéndonos en aleteantes, brillantes criaturas de la noche, sobrevolando el espacio que separa lo terrenal de lo infinito.

Gracias por hacer fácil lo difícil.

Casting

La sala de espera resulta típica: iluminación neutra, colores pastel, una mesa baja de metacrilato sobre la que se amontonaban ejemplares atrasados de Pronto, Diez Minutos y Todo Coches, dos sillas de estructura metálica tapizadas en un tejido verde que quizás algún día fue alegre. Poco halagüeño para tratarse de una productora dedicada a producciones audiovisuales alternativas. Sólo un detalle curioso: una de las sillas está ocupada por un geranio. Un geranio natural.

Paciencia, el presupuesto no debe ser holgado, no juzgues por las apariencias, lo importante es que te han escogido para ser el cincuenta por ciento del plantel actoral. Por fin un montaje en el que poder demostrar lo que valgo, ¡de Mrozek ni más ni menos! Con el currículum que da hacer teatro del absurdo polaco. De esta me llama Almodóvar, fijo. O Amenábar. Y lo del geranio tiene su gracia: el toque alternativo, sin duda. Artistas. Deberíamos ser patrimonio de la humanidad y estar subvencionados. ¡Qué triste sería la vida de los administrativos, los funcionarios, los taxistas sin nosotros! No tendrían el brillo, la luz, el arco iris de nuestro talento para iluminar sus vidas opacas. Sí, sin dudas los artistas somos importantes. Y de entre todos los artistas, los actores debemos ser tenidos en la más alta estima. Damos vida a esas meta representaciones de sus sueños, ambiciones, anhelos y deseos más oscuros. Realizamos sus fantasías, convertimos los sueños en experiencias reales, encarnamos a los héroes que siempre desearon ser. Les proporcionamos alguien en quién creer. Acercamos a su mente la posibilidad la posibilidad de convertirse en ese alguien en quien creen. Qué grandioso trabajo el de actor, qué enorme responsabilidad y placer su ejercicio.

Una voz rompe tan graves meditaciones: ¿Sabes ya qué personaje vas a interpretar?

Al fin, mi compañero. Pero... la puerta no se ha abierto, sigo solo. ¡Ah! debe ser una novatada, una introducción al modo de trabajo alternativo. ¡Qué gracejo, qué inventiva! ¿Quién?...

Aquí, junto a ti. La voz surge del geranio. El geranio que descansa en la silla. Te lo pregunto en serio, ¿sabes ya qué personaje vas a interpretar? A mí no me han dicho nada de momento pero, como la obra sólo tiene dos personajes, he pensado que si tú sabes cuál te corresponde, a quién interpreto yo cae por su propio peso.

Un momento, un momento... esto tiene que ser una broma. Vamos a ver, ¿dónde está el micrófono?

Supongo que los micrófonos nos los darán durante la gira si actuamos en teatros de gran capacidad, porque resulta difícil proyectar la voz en un local como El Real sin un megáfono o algún dispositivo electrónico similar. Mi profesor de interpretación me insiste mucho en que proyecte, pero al no tener cuerdas vocales resulta difícil, la verdad. ¿Tú proyectas bien? Quizá deberíamos trabajar juntos fuera de los ensayos para nivelar nuestras voces. Sería espectacular actuar en El Real, ¿verdad?

¡Pero qué cojo...! A ver, el gracioso del micro que se deje de pamplinas. Que soy un actor, hombre, este es un trabajo serio... esto es arte. ¿Acaso se creen que voy a compartir escena con un vulgar Geranium Phaeum? ¡Esto es un escándalo!

Me gusta tu carácter, compañero, eres muy mercúrico. Creo que habrá buen química en el escenario. Yo hasta ahora he tenido muy buen química con mis compañeros de escena, será porque estoy acostumbrado a los procesos químicos... ya sabes, la fotosíntesis, extraer nutrientes de la tierra, esas cosas. Cosas de plantas.

Un momento, ya comprendo... es una prueba, una prueba para ver evaluar mi capacidad actoral. El actor debe ser un camaleón, capaz de improvisar y enfrentarse a la ausencia de guión. Pues se van a enterar estos de lo que vale un Stanislavsky. Disculpa mi desazón anterior, compañero, pero resulta sorprendente encontrar a una Magnoliopsida en el mundo del teatro. Jamás estuve en situación semejante, de ahí mi ánimo perturbado. Pero ya estoy más tranquilo, aunque no menos perplejo. ¿Cómo te decantaste por el mundo de la actuación?

Disculpa, ¿puedes repetirme la pregunta? Es que hablas un poco raro y no te entiendo muy bien. ¿Eres extranjero?

Se trata sin duda de un vegetal, qué entendederas más cortas. Que por qué decidiste ser actor.

¡Ah! La necesidad. Yo aspiraba a una vida tranquila de geranio: mi terracita, mis tardes al sol, que me regasen de vez en cuando y quizás, algún día, tener un esqueje, o puede que dos. Vida sencilla, vamos. Pero aún pidiendo poco, en casa apenas se ocupaban de mí, y rara era la semana en que recibía los mínimos cuidados exigibles. Mi ración de líquido se reducía en ocasiones a la orina del gato, que muy ufano descargaba sobre mis raíces el contenido de su vejiga. ¡Si hubiese tenido brazos, o manos... un pulgar al menos! Pero el drama de las plantas es carecer de órganos diferenciados, y nada podía hacer para evitar el envenenamiento al que me veía sometido.

Dios mío, ¡qué vejación! ¡Qué atrocidad! ¿Y tus amos?

No parecía importarles demasiado mi suerte, por lo que un día decidí escapar: aprovechando unas ráfagas de viento anormalmente fuertes, salté desde el balcón y puse el tiesto en el mundo... con tan mala suerte que aterricé sobre la cabeza de un viandante que, claro, falleció en el acto. ¡No se podía haber muerto cinco pasos antes! Lo bueno es que mi naturaleza vegetal me impide albergar sentimientos de remordimiento o culpabilidad, por lo que el hecho en si no me afecta, pero sí lamento haber aportado argumento a esa leyenda urbana tan extendida que reza "sales cualquier día a la calle, te cae un tiesto en la cabeza y te quedas tieso". Eso no pasa, no pasa digo.

¿Quién puede culpar de un hecho tan desgraciado a una simple planta? El oxígeno, el aire, ese asesino silencioso que mata sin balas, oxidándote, arrugándote. ¡Ah, desalmado malandrín, cómo se nota que eres inorgánico! Pero continúa, por favor, tu historia me tiene en vilo.

Total, que me vi como un geranio huérfano, sin medio de subsistencia, yaciendo junto a un cuerpo descalabrado que se enfriaba por momentos... tenía todas las papeletas para terminar en un cubo de basura. Repentinamente, un giro del destino: el viento, aún fuerte a pesar de estar ya a ras de suelo, arrastra hasta mí una hoja forrada de celofán. Casting para Cinco Horas con Mario, de Miguel Delibes. Se buscan actores para montaje alternativo. Se ofrece manutención y participación en la taquilla. No sé qué es Casting, ni Delibes, ni montaje, pero sí entiendo qué es manutención. Si voy quizás me den agua. Tampoco supone mucho gasto mantener a una planta, ¿no? Un chorrito de agua, un poquito de sustrato, quizás un tiesto nuevo... un tiesto con base. En fin, me presenté al casting y me seleccionaron para interpretar a Mario, cosa que hice con extrema convicción y, notable éxito de crítica y público. Conseguí un agente, que es un señor que se encargar de que me sigan echando agua y sustrato, y él me busca trabajo. Yo sigo aspirando a mi terracita y mis tardes al sol, pero de momento esto de la actuación es lo que hay, se me da bien y no me disgusta, así que...

Fascinante peripecia. Disculpa mis recelos anteriores y choca esa rama. ¡Estaré encantado de trabajar contigo!

Y tú, ¿por qué decidiste ser actor?

Bueno... fuera del escenario todo es imprevisible, inhóspito, caótico, carente de estructura y de ritmo, ¿sabes? Nunca está claro qué va a pasar, y eso me estresa mucho. Así que seguir un guión me aporta seguridad: para mí es fundamental saber cómo acaba la historia, conocer la frase que viene a continuación, reflexionar sobre la forma en que la pronuncié y tener la oportunidad de repetirla en la misma situación buscando la entonación, la inflexión adecuada, mejorarla, alcanzar la perfección en el gesto, en la expresión. Eso, y las cachondas que van a los estrenos.

¡Oh!... comprendo.

El geranio se arrellanó en la silla, acongojado. Un neurótico. Una geranio y un neurótico. Fracaso en taquilla asegurado. Tendría que hablar con su agente. Y con el director de Casting. Su equipo estaba haciendo un trabajo de mierda.


¿Qué sonaba? Iannis Xenakis - Persepolis (1971) (Asphodel, 2002)